ESPANTAPAJAROS SABIO

Espantapájaros

Un hombre que paseaba por el campo se topó con un espantapájaros.

-Debes de estar cansado de estar siempre aquí, en este campo solitario, sin nada que hacer –comentó el hombre.

Respondió el espantapájaros:

-El placer de alejar el peligro es muy grande, y yo nunca me canso de hacerlo.

-Entiendo. Yo también he actuado así últimamente, con buenos resultados –afirmó el hombre.

-Pero sólo se pasa la vida espantando las cosas aquel que está lleno de paja por dentro –repuso el espantapájaros.

Al hombre le llevó algunos años comprender esta respuesta: todo cuerpo que tenga carne y sangre en su interior ha de aceptar de vez en cuando lo inesperado. Pero quien no tiene nada por dentro, continuamente aleja todo lo que se le aproxima; y, así, ni siquiera las cosas buenas, los regalos y tesoros de la Vida, las bendiciones de lo Desconocido consiguen acercársele.
El miedo a lo nuevo por ser desconocido o extraño nos enclaustra y acoraza impidiendonos crecer y avanzar. El miedo nos agarrota y paraliza. Quien se mueve puede avanzar y en todo camino hay el riesgo de tropezar y caer. Pero sin movimiento, en la parálisis del miedo, no se evitan los problemas y sí que se pierden las alegrias y conocimientos de los encuentros.